1.12.05

Spain,
everything under the sun



A instancias de un matrimonio holandés amigo nuestro hemos pasado una semana en Benidorm. Han estado muy amables y nos han llevado en su coche a visitar los alrededores. Como buenos aficionados al bridge hemos tenido ocasión de jugar casi cada día en los distintos clubs de Benidorm y alrededores.

En mi juventud conocí Benidorm en malas circunstancias. Fue alrededor de un 15 de agosto con un calor asfixiante. Para poderte bañar habías de pisar las cabezas de la multitud que ocupaba la playa y la de los que habían logrado llegar al mar, proceso que duraba unos 10 metros hasta poderte bañar yo diría en orín de multitud más que en olor. Para colmo de desgracias un amigo que había de procurarnos una habitación resultó en nada y tuvimos que dormir sobre el duro suelo de un rascacielos en construcción.

Esta vez ha sido todo muy distinto. El apartamento donde hemos pernoctado estaba dotado incluso de calefacción y dispone de todos los aperos modernos que se necesitan en un cuarto de baño, en la cocina, en la sala de estar y en la cama, un buen colchón.


Lo que ourre es que prácticamente no he tenido la sensación de haber estado en España porque nuestros amigos, que forman parte de los 30.000 holandeses que integran la colonia holandesa, sólo viven en contacto con sus compatriotas. A excepción de dos veces todas las otras hemos comido en restaurantes regentados por holandeses. Los club de bridge, creados por holandeses, cuentan como excepción algún invernante alemán o inglés. Ante mi extrañeza en uno había dos señoras españolas a las que enseguida fuí a saludar. Una resultó ser argentina...

Para ponernos al corriente podíamos ver la televisón por satélite. La holandesa, claro. Y la información por escrito a base de periódicos. Como la prensa holandesa que venden en los quioscos es tan cara, disponen de una publicación holandesa que se reparte gratuítamente en todos los restaurantes y cafés regentados por holandeses. Le eché una ojeada y trataba sobre servicios médicos, holandeses, en Benidorm, sobre los cambios de la seguridad social holandesa. En fín, con todo lo interesante para los jubilados holandeses que invernan allí.


La mayoría ni tan siquiera chapurrea el castellano y ya no digamos el valenciano. Algunos ni se han enterado de que existe. Vamos, que he estado oficialmente en mi país pero en realidad he estado en una reserva de holandeses en Benidorm o quizás mejor en una nueva provincia holandesa.

Spain? Everything under the sun...

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21.9.07

Turismo de geriátrico




Como cambian los tiempos! Cuando llegué en el 1973 a Holanda la emigración española hacia los países europeos ya había sobrepasado la cifra de un millón al tiempo que el gobierno español de entonces, con el ministro Fraga al frente, ofrecía nuestras costas a los turistas europeos ansiosos de sol. Las ofertas turísticas se abarataron para atraer cada vez más gente llegando al extremo de que el mar Mediterraneo se vió invadido por las hordas del turismo de alpargata.

Años más tarde los europeos retirados decidieron irse a reposar a España. Los holandeses, concretamente, llegaron a crear incluso comunidades con sus propios servicios sanitarios. Lugar preferido, la Comunidad Valenciana, sobre todo Benidorm y alrededores. Se calcula que su número ha sobrepasado ya los 30.000, bastantes más que los españoles que aún moramos en los Países Bajos.

Hace dos años, ya de jubilata, tuve ocasión de visitar a unos amigos holandeses que invernan en Benidorm desde hace más 20 años (ver mi blog del 1 de diciembre del 2005 : Spain, everything under the sun). Me sorprendió que los holandeses solo tratan con sus compatriotas, disponen de al menos 15 servicios médicos holandeses y la mayoría no sabe que España está dividida en Comunidades Autónomas. Las cifras estadísticas del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, indican que este año el gasto de los holandeses se ha incrementado en un 3,6 % y se espera que la presencia de holandeses en el 2007 aumentará un 8,27%.

Se suele decir que quien tiene la juventud tiene el futuro. Hoy en día podemos decir, sin temor a equivocarnos, que quien tiene el turismo de geriátrico, tiene el presente.